viernes, 19 de agosto de 2011
Mochilas para el cole
Dentro de poco comienza el colegio, y muchos niños empezarán por primera vez. Estoy segura de que los padres os preguntaréis "¿Y qué tipo de mochila compro?". Hay montones de modelos: con ruedas, sin ruedas, grandes, pequeñas, con bolsillos, sin bolsillos.
Mi consejo es entender primero para qué se va a usar la mochila y si necesitaremos una o más de una.
Cuando los niños van a la guardería, normalmente, salvo que la guardería tenga mochilas propias, se prefiere una mochila sin ruedas y de un tamaño medio (para meter mudas, pañales, bibe de agua y mil cosas más). Como el niño no la va a llevar, sino que serán los padres, se prefieren sin ruedas, porque ocupan menos sitio en la guardería y pueden ir mejor colgadas de los percheros que las que tienen ruedas.
Cuando se empieza el colegio la cosa cambia. Y mi consejo es llevar siempre las mochilas con ruedas, pero eso sí: de un tamaño moderado. En segundo ciclo de infantil se necesita una mochila ni muy grande ni muy pequeña. Por lo general el niño llevará ahí la agenda, el baby, el desayuno de media mañana, botellín de agua y poco más. A veces, de vez en cuando, la ropa de cambio, pero no todos los días. Desde mi punto de vista, es mejor una mochila con varios bolsillos, porque así podemos meter la agenda del cole en un sitio distinto de donde va la comida (o el carné del cole, si tiene), y evitamos que la agenda se estropee con restos de zumo o yogur esparcidos por la mochila. Las ruedas aquí son fundamentales, porque será el niño quien lleve la mochila a la entrada y salida del colegio, y para ellos es mucho mejor llevarla así. En mi cole, mi peque tiene que llevar además una segunda mochila para la piscina. En este caso he optado por una mochila sin bolsillos (un único compartimento) y bastante impermeable, ya que ahí irá la toalla, el bañador mojado, el gorro... Así que cuando más rápido se seque, mejor.
Cuando el niño ya empieza primaria supongo (aún mis peques no están en esa fase) que quizá sí hay que traer y llevar deberes, y ahí es donde es preciso irse a mochilas un poquito más grandes.
Espero que estos consejos sirvan para los que empiezan el cole en septiembre.
¡Buena suerte en el primer mes de clase!
lunes, 25 de julio de 2011
Consejos para que las visitas al zoo/parque de atracciones sean más llevaderas
El domingo fuimos el zoo. Es la primera vez que se nos da todo genial. El primer día que llegamos bien equipados, con lo justo y necesario (y no con la casa a cuestas) y que los niños se portan como nunca. El secreto de esto es saber qué conviene llevar y qué es mejor reservar para cuando estamos en casa.
Lo primero, el tema de la comida. Para procurar no gastar mucho, llevamos bocatas para mi marido y para mí (de tortilla francesa), y a los peques les llevamos ya comida. Otras veces hemos intentado ir a comer allí, pero los niños se portan fatal, porque están exaltados, fuera de su rutina y lo que quieren es estar al aire libre, no sentados en un restaurante. Así que el domingo pasado lo que llevamos fueron platos fáciles de comer para ellos, con los que no se mancharan mucho y que nos permitieran tener la comida en paz. A Olivia, la más peque, le llevamos un potito. No tuve tiempo de preparar el puré antes de salir porque ese día nos despertamos tarde. Pero eso sí, para no tener que depender de ningún sitio que me caliente las cosas, el potito me lo llevé ya caliente. Tenemos uno de esos termos para papillas de Chicco (es buenísimo, por cierto, aquí el link: http://www.leches-dietas-yotros.es/chicco-termo-papilla-bebes/3-157-119-157.htm). Es buenísimo, porque trae dos recipientes, y a nosotros nos sirvió para los tres peques. Como decía, a Olivia le llevamos el potito pero ya caliente y metido en uno de los dos recipientes del termo. Para los otros dos peques, teníamos un frasco de espagueti boloñesa que venden en la sección de potitos. No recuerdo la marca, pero son los únicos que hay, y están realmente bien hechos. No son nada secos, es decir, tienen abundancia de salsa, la justa carne picada para que lo mastiquen bien y saben genial. Ese frasco también lo calentamos antes de salir y lo metimos en el segundo recipiente del termo de Chicco. Y ahí que fuimos. Aparte llevamos unos nuggets con unos sobrecitos de ketchup porque 1 frasco de espagueti para Gabriel y Gonzalo nos pareció poco y no teníamos un segundo termo, así que, con llevar unos cuantos nuggets para acompañar el plato de espaguetis, listo. De postre, llevamos unos petit bebibles; los hay de bolsillo también, para chupar, muy prácticos si no queremos que se lo echen encima. Y por si se quedaban con más hambre o por si al final nuestra visita se extendía a la hora de la merienda (cosa que ocurrió), llevamos unos zumos pequeños, unos batidos pequeños y 1 yogur para cada uno. Obviamente, además, nos fuimos equipados de 1 biberón térmico de agua para cada uno, y un par de latas de bebida para nosotros dos. Todo esto me cupo perfectamente en una bolsa térmica que tengo, que es magnífica (y volvió vacía a casa). Es blandita, con lo que cual se la puede llenar bastante hasta arriba, y ahí metimos todo lo que se debía mantener fresco (los nuggets fueron en túper aparte). Desde mi punto de vista es mucho más práctico que ir cargado con la nevera rígida con hielos, sobre todo si se lleva carrito de bebé, que ya ocupa. Y hablando de practicidad, para dar de comer a los peques llevamos unos baberos desechables que venden en Mercadona que son espectacularmente útiles, y por supuesto cucharas desechables para comer. Así no teníamos que entrar a ningún sitio a limpiar nada (los recipientes del termo los llevamos sucios dentro del termo, y como va cerrado no pasa nada; luego en casa lo limpié).
Eso en cuanto a la comida. Y ahora, en cuanto al resto de cosas, por supuesto llevamos protector solar, mudas para todos, el kit del bebé (con sus pañales y demás), gorras para la cabeza y aguas.
Allí en el zoo no nos hizo falta de nada. No gastamos más que la entrada, que en nuestro caso fue cero, porque tenemos el bonoparques, muy recomendable para cualquier familia que haga más de 2 visitas al año a cualquiera de estos parques reunidos. No cogimos ni foto (ya teníamos otras de antes) ni cochecitos para los peques (son un rollo, porque te dejas el brazo empujándolos, el niño no anda y no hace ejercicio y además hay un montón de sitios donde el coche no se puede entrar), ni bebida, ni comida, nada. Y fue el día que mejor nos lo pasamos.
Espero que alguno de estos consejos sirva a las cientos de familias que veo por los parques. Nosotros, después de varias visitas, por fin le hemos pillado el tranquillo para disfrutar tanto o más que lo peques.
Lo primero, el tema de la comida. Para procurar no gastar mucho, llevamos bocatas para mi marido y para mí (de tortilla francesa), y a los peques les llevamos ya comida. Otras veces hemos intentado ir a comer allí, pero los niños se portan fatal, porque están exaltados, fuera de su rutina y lo que quieren es estar al aire libre, no sentados en un restaurante. Así que el domingo pasado lo que llevamos fueron platos fáciles de comer para ellos, con los que no se mancharan mucho y que nos permitieran tener la comida en paz. A Olivia, la más peque, le llevamos un potito. No tuve tiempo de preparar el puré antes de salir porque ese día nos despertamos tarde. Pero eso sí, para no tener que depender de ningún sitio que me caliente las cosas, el potito me lo llevé ya caliente. Tenemos uno de esos termos para papillas de Chicco (es buenísimo, por cierto, aquí el link: http://www.leches-dietas-yotros.es/chicco-termo-papilla-bebes/3-157-119-157.htm). Es buenísimo, porque trae dos recipientes, y a nosotros nos sirvió para los tres peques. Como decía, a Olivia le llevamos el potito pero ya caliente y metido en uno de los dos recipientes del termo. Para los otros dos peques, teníamos un frasco de espagueti boloñesa que venden en la sección de potitos. No recuerdo la marca, pero son los únicos que hay, y están realmente bien hechos. No son nada secos, es decir, tienen abundancia de salsa, la justa carne picada para que lo mastiquen bien y saben genial. Ese frasco también lo calentamos antes de salir y lo metimos en el segundo recipiente del termo de Chicco. Y ahí que fuimos. Aparte llevamos unos nuggets con unos sobrecitos de ketchup porque 1 frasco de espagueti para Gabriel y Gonzalo nos pareció poco y no teníamos un segundo termo, así que, con llevar unos cuantos nuggets para acompañar el plato de espaguetis, listo. De postre, llevamos unos petit bebibles; los hay de bolsillo también, para chupar, muy prácticos si no queremos que se lo echen encima. Y por si se quedaban con más hambre o por si al final nuestra visita se extendía a la hora de la merienda (cosa que ocurrió), llevamos unos zumos pequeños, unos batidos pequeños y 1 yogur para cada uno. Obviamente, además, nos fuimos equipados de 1 biberón térmico de agua para cada uno, y un par de latas de bebida para nosotros dos. Todo esto me cupo perfectamente en una bolsa térmica que tengo, que es magnífica (y volvió vacía a casa). Es blandita, con lo que cual se la puede llenar bastante hasta arriba, y ahí metimos todo lo que se debía mantener fresco (los nuggets fueron en túper aparte). Desde mi punto de vista es mucho más práctico que ir cargado con la nevera rígida con hielos, sobre todo si se lleva carrito de bebé, que ya ocupa. Y hablando de practicidad, para dar de comer a los peques llevamos unos baberos desechables que venden en Mercadona que son espectacularmente útiles, y por supuesto cucharas desechables para comer. Así no teníamos que entrar a ningún sitio a limpiar nada (los recipientes del termo los llevamos sucios dentro del termo, y como va cerrado no pasa nada; luego en casa lo limpié).
Eso en cuanto a la comida. Y ahora, en cuanto al resto de cosas, por supuesto llevamos protector solar, mudas para todos, el kit del bebé (con sus pañales y demás), gorras para la cabeza y aguas.
Allí en el zoo no nos hizo falta de nada. No gastamos más que la entrada, que en nuestro caso fue cero, porque tenemos el bonoparques, muy recomendable para cualquier familia que haga más de 2 visitas al año a cualquiera de estos parques reunidos. No cogimos ni foto (ya teníamos otras de antes) ni cochecitos para los peques (son un rollo, porque te dejas el brazo empujándolos, el niño no anda y no hace ejercicio y además hay un montón de sitios donde el coche no se puede entrar), ni bebida, ni comida, nada. Y fue el día que mejor nos lo pasamos.
Espero que alguno de estos consejos sirva a las cientos de familias que veo por los parques. Nosotros, después de varias visitas, por fin le hemos pillado el tranquillo para disfrutar tanto o más que lo peques.
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