El domingo fuimos el zoo. Es la primera vez que se nos da todo genial. El primer día que llegamos bien equipados, con lo justo y necesario (y no con la casa a cuestas) y que los niños se portan como nunca. El secreto de esto es saber qué conviene llevar y qué es mejor reservar para cuando estamos en casa.
Lo primero, el tema de la comida. Para procurar no gastar mucho, llevamos bocatas para mi marido y para mí (de tortilla francesa), y a los peques les llevamos ya comida. Otras veces hemos intentado ir a comer allí, pero los niños se portan fatal, porque están exaltados, fuera de su rutina y lo que quieren es estar al aire libre, no sentados en un restaurante. Así que el domingo pasado lo que llevamos fueron platos fáciles de comer para ellos, con los que no se mancharan mucho y que nos permitieran tener la comida en paz. A Olivia, la más peque, le llevamos un potito. No tuve tiempo de preparar el puré antes de salir porque ese día nos despertamos tarde. Pero eso sí, para no tener que depender de ningún sitio que me caliente las cosas, el potito me lo llevé ya caliente. Tenemos uno de esos termos para papillas de Chicco (es buenísimo, por cierto, aquí el link: http://www.leches-dietas-yotros.es/chicco-termo-papilla-bebes/3-157-119-157.htm). Es buenísimo, porque trae dos recipientes, y a nosotros nos sirvió para los tres peques. Como decía, a Olivia le llevamos el potito pero ya caliente y metido en uno de los dos recipientes del termo. Para los otros dos peques, teníamos un frasco de espagueti boloñesa que venden en la sección de potitos. No recuerdo la marca, pero son los únicos que hay, y están realmente bien hechos. No son nada secos, es decir, tienen abundancia de salsa, la justa carne picada para que lo mastiquen bien y saben genial. Ese frasco también lo calentamos antes de salir y lo metimos en el segundo recipiente del termo de Chicco. Y ahí que fuimos. Aparte llevamos unos nuggets con unos sobrecitos de ketchup porque 1 frasco de espagueti para Gabriel y Gonzalo nos pareció poco y no teníamos un segundo termo, así que, con llevar unos cuantos nuggets para acompañar el plato de espaguetis, listo. De postre, llevamos unos petit bebibles; los hay de bolsillo también, para chupar, muy prácticos si no queremos que se lo echen encima. Y por si se quedaban con más hambre o por si al final nuestra visita se extendía a la hora de la merienda (cosa que ocurrió), llevamos unos zumos pequeños, unos batidos pequeños y 1 yogur para cada uno. Obviamente, además, nos fuimos equipados de 1 biberón térmico de agua para cada uno, y un par de latas de bebida para nosotros dos. Todo esto me cupo perfectamente en una bolsa térmica que tengo, que es magnífica (y volvió vacía a casa). Es blandita, con lo que cual se la puede llenar bastante hasta arriba, y ahí metimos todo lo que se debía mantener fresco (los nuggets fueron en túper aparte). Desde mi punto de vista es mucho más práctico que ir cargado con la nevera rígida con hielos, sobre todo si se lleva carrito de bebé, que ya ocupa. Y hablando de practicidad, para dar de comer a los peques llevamos unos baberos desechables que venden en Mercadona que son espectacularmente útiles, y por supuesto cucharas desechables para comer. Así no teníamos que entrar a ningún sitio a limpiar nada (los recipientes del termo los llevamos sucios dentro del termo, y como va cerrado no pasa nada; luego en casa lo limpié).
Eso en cuanto a la comida. Y ahora, en cuanto al resto de cosas, por supuesto llevamos protector solar, mudas para todos, el kit del bebé (con sus pañales y demás), gorras para la cabeza y aguas.
Allí en el zoo no nos hizo falta de nada. No gastamos más que la entrada, que en nuestro caso fue cero, porque tenemos el bonoparques, muy recomendable para cualquier familia que haga más de 2 visitas al año a cualquiera de estos parques reunidos. No cogimos ni foto (ya teníamos otras de antes) ni cochecitos para los peques (son un rollo, porque te dejas el brazo empujándolos, el niño no anda y no hace ejercicio y además hay un montón de sitios donde el coche no se puede entrar), ni bebida, ni comida, nada. Y fue el día que mejor nos lo pasamos.
Espero que alguno de estos consejos sirva a las cientos de familias que veo por los parques. Nosotros, después de varias visitas, por fin le hemos pillado el tranquillo para disfrutar tanto o más que lo peques.
lunes, 25 de julio de 2011
jueves, 2 de junio de 2011
Las primeras semanas del bebé
Los primeros momentos del bebé con nosotros, sobre todo si es el primero, son cruciales. Los padres no tienen experiencia y el peque tampoco. La idea es que juntas vayan aprendiendo. He querido contar aquí mi experiencia y mis ideas sobre las primeras semanas del bebé, porque creo que el vínculo que creamos con él desde su nacimiento es muy importante y a muchos padres les gusta sentirse más seguros ante la llegada del pequeño de la casa.
Cuando el niño nace le hacen una prueba, el test del Apgar. Lo normal es que obtenga una calificación peor al principio y luego suba (se la hacen dos veces seguidas). También le hacen pruebas del talón, para descartar ciertas enfermedades. Todo esto es normal, y no hay que asustarse.
En el hospital, dependiendo de de cuál se trate, nos preguntarán quizá si queremos que se lleven al bebé al "nido". Esto significa que se lo llevan, lo asean y pasa la noche con los demás bebés, pero no con nosotros en la habitación. Esta decisión es muy personal. Yo prefiero tener al peque conmigo, porque me la sensación de que se va a sentir solo sin su mamá, pero también es verdad que es la última noche en mucho tiempo que los padres podrán descansar del tirón. Lo que sí es importante saber es que si el peque se va a nido más que seguro beberá un bibe. Para la lactancia materna, eso tampoco es la muerte de nadie, pero si no queremos que eso ocurra, mejor quedarse al peque en la habitación, con nosotros.
Durante las dos primeras semanas, el peque no puede bañarse en agua entero, porque el cordón umbilical aún no se ha caído. Es importante mantener la zona seca y los lavados del bebé se deben hacer con mucha precaución.
Postura para dormir: hay muchas teorías, pero lo mejor sin duda es de lado. Después de cada toma le vamos cambiando de lado para que la cabeza no se deforme y listo. Si se acuesta boca abajo de pequeñito, puede ahogarse, y si se acuesta boca arriba se puede ahogar con sus propias babas. A partir del cuarto mes la cosa cambia y el propio bebé irá adoptando la postura que quiera para dormir.
Y ahora: ¿dormimos con él o en su cuna? Yo sugiero acostumbrar al bebé a dormir en la cunita desde el principio. Si le acostumbramos a los brazos, a medida que crezca no sabrá dormirse solito y lo pasará francamente mal. Pero cada uno sabe lo que hace. Ahora, lo que no podemos pretender es acostumbrarle a dormir en brazos desde que nace, y que con seis o siete meses se quede en la cuna sin rechistar. Eso seguro que no pasará, porque los bebés no son tontos.
Bueno, padres primerizos, a disfrutar de los primeros meses del bebé, que pasan volando...
Cuando el niño nace le hacen una prueba, el test del Apgar. Lo normal es que obtenga una calificación peor al principio y luego suba (se la hacen dos veces seguidas). También le hacen pruebas del talón, para descartar ciertas enfermedades. Todo esto es normal, y no hay que asustarse.
En el hospital, dependiendo de de cuál se trate, nos preguntarán quizá si queremos que se lleven al bebé al "nido". Esto significa que se lo llevan, lo asean y pasa la noche con los demás bebés, pero no con nosotros en la habitación. Esta decisión es muy personal. Yo prefiero tener al peque conmigo, porque me la sensación de que se va a sentir solo sin su mamá, pero también es verdad que es la última noche en mucho tiempo que los padres podrán descansar del tirón. Lo que sí es importante saber es que si el peque se va a nido más que seguro beberá un bibe. Para la lactancia materna, eso tampoco es la muerte de nadie, pero si no queremos que eso ocurra, mejor quedarse al peque en la habitación, con nosotros.
Durante las dos primeras semanas, el peque no puede bañarse en agua entero, porque el cordón umbilical aún no se ha caído. Es importante mantener la zona seca y los lavados del bebé se deben hacer con mucha precaución.
Postura para dormir: hay muchas teorías, pero lo mejor sin duda es de lado. Después de cada toma le vamos cambiando de lado para que la cabeza no se deforme y listo. Si se acuesta boca abajo de pequeñito, puede ahogarse, y si se acuesta boca arriba se puede ahogar con sus propias babas. A partir del cuarto mes la cosa cambia y el propio bebé irá adoptando la postura que quiera para dormir.
Y ahora: ¿dormimos con él o en su cuna? Yo sugiero acostumbrar al bebé a dormir en la cunita desde el principio. Si le acostumbramos a los brazos, a medida que crezca no sabrá dormirse solito y lo pasará francamente mal. Pero cada uno sabe lo que hace. Ahora, lo que no podemos pretender es acostumbrarle a dormir en brazos desde que nace, y que con seis o siete meses se quede en la cuna sin rechistar. Eso seguro que no pasará, porque los bebés no son tontos.
Bueno, padres primerizos, a disfrutar de los primeros meses del bebé, que pasan volando...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)